El pasado año 2023 fue toda una montaña rusa de vaivenes para el Retail latinoamericano, la inflación no dio un respiro y los distintos acontecimientos sociopolíticos tampoco ayudaron a mejorar la situación del sector. A continuación os contamos algunas de las tendencias retail 2024 para la región de latinoamérica.

A lo largo de este próximo año, las empresas se enfrentarán a una serie de desafíos que han de superar para mantener su relevancia y competitividad en el mercado. Aquí os contaremos tres de los problemas más significativos que enfrenta el sector actualmente.

Tendencias retail 2024: de la resiliencia a la sostenibilidad

Adaptabilidad a la omnicanalidad en el retail

El primer desafío que enfrentará el sector retail es la adaptabilidad a la omnicanalidad. En la era digital, los consumidores esperan una experiencia de compra fluida y coherente en todos los canales, ya sea en tiendas físicas, en línea o a través de aplicaciones móviles. Este auge lo vimos nacer durante la pandemia de covid-19 y es una tendencia retail que ha llegado para quedarse.

Sin embargo, alcanzar la verdadera omnicanalidad (y de manera eficiente) es un desafío para muchas empresas minoristas, ya que implica la inversión e integración de diversas plataformas y sistemas, así como la gestión de inventarios y la personalización de la experiencia del cliente en todos los canales y puntos de venta.

Integrar y coordinar la gestión del stock en todos y cada uno de vuestros canales de venta de forma unitaria será clave para aumentar la eficiencia, acortar los tiempos de operaciones y la toma de decisiones, y ser más flexible y adaptable ante imprevistos. Y todo ello sólo es posible con una rigurosa planificación de inventarios con antelación.

Sostenibilidad y responsabilidad social

El segundo problema al que se enfrentarán los retailers en todo el mundo, y en particular en Latam es la sostenibilidad y la responsabilidad social.

Los estragos producidos por la sobreproducción de stocks y la sobreexplotación de los recursos naturales es un hecho innegable, y cada vez son más las personas y colectivos que buscan un cambio de paradigma en el sector, buscando producir sólo lo necesario y con procesos de gestión más limpios y sostenibles con el medio ambiente.

Los consumidores de hoy en día están cada vez más interesados en apoyar a las empresas que demuestran un compromiso auténtico con la sostenibilidad y la responsabilidad social, y para ello las empresas deberán hacer esfuerzos e inversión por llegar a estos objetivos. ¿La clave para ello?

La anticipación adecuada a la demanda de stock para buscar el equilibrio perfecto entre oferta y demanda. Ello les permitirá ser transparentes en su cadena de suministro y demostrar su compromiso con la responsabilidad social corporativa (RSC).

Sin embargo, lograr esto puede ser un desafío, y no todos los retailers están preparados para un cambio tan repentino y necesario, ya que puede requerir cambios significativos en las operaciones y la cadena de suministro de las empresas que muchos no podrán asumir.

Adaptación al cambio de consumo

El tercer y último gran desafío es la adaptación a los cambios en los patrones de consumo. La pandemia de COVID-19 ha acelerado los cambios en los hábitos de consumo, lo que ha llevado a las empresas de Retail a adaptar sus modelos de negocio y estrategias de marketing hacia nuevos modelos más eficientes e innovadores.

Esto incluye la digitalización acelerada de las operaciones, la personalización de la experiencia de compra y la adaptación a nuevos modelos de consumo.

Sin duda este será un año desafiante para el sector retail, que junto a estos problemas tendrá que buscar un equilibrio de stock adecuado y óptimo en su gestión de inventarios, además de lidiar con la inflación creciente y una débil cadena de suministros en constante cambio.