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Te presentamos nuestra guía sobre cómo planificar el Visual Merchandising perfecto: los 5 primeros pasos que debes seguir para triunfar en el VM con tus dotes de marketing y diseño ¡sin necesidad de cursos!

El arte del escaparatismo queda muy atrás: ya no basta con cuidar la estética de tu negocio. En el estanque de tiburones en que se ha convertido el ecosistema empresarial, el visual merchandising promete engrosar tu facturación.

Pero ¿qué tiene el Visual Merchandising que no tenga el tradicional escaparatismo?

Fácil: si diseñas escaparates bonitos, te ganarás algunas felicitaciones; pero si controlas de visual merchandising, aumentarás tus ventas de forma significativa.

Sin más preámbulos, estos son los pasos que debes dar antes de planificar el visual merchandising de tu negocio:

 

Define un objetivo para tu Visual Merchandising: ¿qué quieres vender?

La principal ventaja del Visual Merchandising sobre otras técnicas de marketing es que permite al planner dirigir la atención del comprador hacia donde más le interesa.

Pero una estética conseguida no servirá de nada sin un objetivo claro. ¿Quieres que tu espacio se vea espectacular? ¡Contrata un diseñador de interiores?

Si lo que buscas son resultados que se traduzcan en muchos ceros en tu cuenta bancaria, necesitarás una estrategia. Una vez tengas claro el foco de tu Visual Merchandising (colocar cierto stock inmóvil, atraer a más consumidores a tu espacio físico, guiar el proceso de compra…) podemos seguir.

 

Cumple estos 5 requisitos fundamentales al planificar

Llama la atención

La decisión de destacar unos productos por encima de otros, o de camuflar el catálogo que menos te urge vender, impactará en los comportamientos del consumidor. Un producto bien situado brillará por encima de los demás como un rotulador fosforito en el escritorio de un notario. ¡Pero cuidado! No te pases con los elementos llamativos. Ya sabes lo que dicen, “si todos somos especiales, ninguno lo somos”.

Provoca en tu audiencia el deseo de comprar

Apela a las emociones, a la necesidad. Y si no existe, ¡créala! Nadie se compra un coche de 100.000 euros porque necesite sus prestaciones; la mayoría de los vehículos cumple su función: transportarte. Anhelamos coches caros porque en el momento de la compra nos provocaron el sentimiento de deseo por el producto.

Contribuye a la imagen de marca

Ya tienes un objetivo concreto de venta y has expuesto tus productos de forma atractiva y llamativa, ¿ahora qué?

Es el momento de revisar la disposición de tus productos y hacerte la siguiente pregunta: ¿sigue la línea de mi negocio en términos de estética y tono? Si la respuesta es no, me temo que deberás comenzar desde el principio, porque aparte de generar interés y una vista agradable, tu Visual Merchandising debe mostrar sintonía con tu marca, una identificación sutil que contribuya a expandir su visibilidad.

¡Que la compra sea fácil!

Si vas a distribuir tu producto según un plan de Visual Merchandising, más vale que quede accesible al público. El espacio disponible delimitará la ubicación, pero en la medida de lo posible, trata de favorecer la circulación de consumidores hacia el lugar elegido.

Saca rendimiento a tu surtido educando al consumidor

Algunos productos son obvios en su diseño (un cojín, unos vaqueros, un cuaderno). Para averiguar la función de otros, es necesaria la imaginación. Pero en ambos casos, la probabilidad de venta sube cuando el consumidor comprende qué se le está ofreciendo, para qué sirve y qué beneficios reporta.

Si vendes pintalabios, asegúrate de ubicarlo cerca de productos que dirijan la atención del público hacia el maquillaje. No importa que el envase sea estrafalario y que parezca cualquier cosa menos un cosmético; por asociación, el consumidor sabrá a qué atenerse.

Lo mismo ocurre con objetos novedosos, sobre todo del ámbito de la tecnología: terminamos por no distinguir un dispositivo de otro a menos que hayamos visto un ejemplo físico de su uso.

¡Confía en nosotros!

Merece la pena pararse unos minutos para planificar el Visual Merchandising perfecto; ¡nos lo agradecerás después!